lunes, 27 de mayo de 2019

La Labor de ser Padre/Madre


 

Cada día se escuchan frases como “estos hijos de hoy no obedecen”, “ser padre/madre hoy es muy difícil”, “cuando crezcan mis hijos haré esto o aquello”, etc. Frases que manifiestan la ardua labor de la paternidad/maternidad y los cuestionamientos que esto genera.

Algunas reflexiones sobre el tema:

1.    Los hijos deben recibir los cuidados y la formación correspondiente brindada por los padres. Los padres deben ser conscientes que sus hijos, quienes no pidieron venir a la vida, deben ser educados no sólo para que sean “buenos hijos” sino, y especialmente, para que sean excelentes ciudadanos. Es en el hogar donde se deben aprender los valores que más tarde le identifiquen como buenos miembros de una sociedad; es en el hogar, donde los padres deben enseñar, no sólo con las palabras sino especialmente con el ejemplo, valores como la honestidad, la verdad, la responsabilidad, el trabajo, el respeto, etc., además de enseñarle métodos que les lleve a proyectarse en la vida, aprender a ser felices, aprender a tomar decisiones, etc.

2.    Los hijos van creciendo y, poco apoco, empiezan a abandonar el “nido del hogar” para luchar por sus propios sueños que, aunque fácil es decirlo, no siempre lo es para sus progenitores quienes, en muchos casos, prefieren mantener “hijos bom bril[1]  en casa sin dejarlos volar o impulsarlos a hacerlo. Por responsabilidad personal y social, los hijos deben volar del hogar paterno/materno a  enfrentarse a la vida, a luchar por sus sueños; los padres no pueden convertirse en obstáculo para que sus hijos lo hagan, es parte de la vida… los padres no pueden cortarle las alas.. Y ¿si se equivocan? Y ¿cómo van a saberlo si nunca se arriesgan? Nadie nació aprendido y la equivocación hace parte del aprendizaje o ¿qué papá sabía cómo serlo?. 

3.    Los hijos crecen y toman sus propias decisiones, conforman sus propios núcleos familiares, se van lejos y van construyendo sus propios sueños….. 

Y los papás ¿qué labor cumplen en estas nuevas etapas de sus hijos?

Aunque parezca que ya la tarea está cumplida, es importante tener claridad que la labor de la paternidad/maternidad nunca termina, pues aunque la educación inicial ya fue dada y ahora los hijos deben aprender a valerse por sí mismos, es importante que los papás NUNCA pierdan la autoridad. Los papás siguen siendo faros en los que los hijos se siguen fijando y a dónde recurren en busca de orientación; son los padres quienes deben, si es necesario, llamarles la atención a sus hijos si notan que están actuando en contra de los valores en los que fueron educados en sus años iniciales; son los padres quienes deben mantener firme el concepto y respeto por la familia, de lo contrario, se puede caer en una “relación de amigos”, en una relación falsa de familia; son los padres quienes, manteniendo las distancias, deben animar a sus hijos a que sigan adelante, luchando por aquello que han emprendido.

He tenido amplia experiencia en atención y acompañamiento a parejas y me ha parecido insólito constatar cómo, en ocasiones, los padres han sido cómplices de la infidelidad de sus hijos/as, conocer cómo los padres “miran para otra parte” al notar que sus hijos/as están causando daño a su propio núcleo familiar o a ellos mismos como individuos. No estoy afirmando que los padres deben entrometerse en la vida personal y familiar de sus hijos, pero sí indico que si notan algo que no funciona bien, desde su experiencia y autoridad como padres, sean capaces de llamar la atención sobre el particular.

Una cosa es que los padres pierdan la autoridad y otra que la ejerzan y sus hijos no atiendan a sus sugerencias o llamados de atención; siempre es vital respetar el espacio de los hijos y de los núcleos familiares que ellos han conformado, son ellos (los esposos), como adultos, quienes deben solucionar las situaciones que se puedan presentar en su hogar pero JAMÁS ser cómplices de ellos. Acá es donde siempre he sugerido “suegros amen a sus hijos y ayuden en lo que puedan pero nunca se entrometan en su hogar porque terminarán destruyéndolo”, ¿por qué? Porque, con frecuencia, los padres van a tomar postura a favor de sus hijos y dejan de darse cuenta que pueden ser ellos los causantes de las situaciones negativas y posibles rupturas y/o destrucción del núcleo familiar.

Otra situación que he encontrado en las relaciones familiares, son los vacíos con que se “forman” a los hijos. Supongamos un hijo/a que ha crecido en un hogar disfuncional en donde el miedo a que uno de sus progenitores se fuera estaba a la orden del día o donde ese hijo/a no podía exponer sus ideas porque no había espacio para el dialogo, serán hijos que crecerán en ambientes que son comprendidos como hostiles y serán personas carentes de afecto. Un hijo/a que ha crecido con carencias de afecto, sale al mundo a buscar el afecto que no recibió en el hogar y comienza a entablar relaciones no manejadas en la libertad sino en la necesidad de saciar la carencia con que vive; este tipo de relaciones, generalmente, se mueven dentro de las luchas por el poder y la costumbre de mendigar amor, generando que el vacío inicial nunca se llene sino, al contrario, aumente. Si los miembros de este tipo de relaciones no buscan solucionar sus vacíos y enfrentarlos, tendrán hijos con carencias mayores. Por eso siempre se afirma que la formación se recibe en el hogar y a la escuela vamos a conocer de matemáticas, literatura, ciencias, etc.

Así, la labor de la paternidad/maternidad es algo que jamás termina, sólo cambian ciertas maneras de acompañamiento.


Leonel GRIMALDO SALAZAR
Psicólogo, Filósofo y Teólogo
Cel. + 57 310 331 9621     






[1] Expresión usada en Colombia para referirse a los hijos que no abandonan la casa paterna/materna y se quedan allí, muchas veces viviendo a expensas del trabajo de sus padres.

jueves, 25 de abril de 2019

¿Justicia o Venganza?

Vengo escuchando y leyendo en redes sociales y en MCS sobre algo que preocupa en nuestra realidad nacional colombiana: la búsqueda de la justicia. Dicha situación es algo que surge en las sociedades humanas para resarcir daños causados, por acción u omisión, y que se han establecido dentro de los Códigos presentes en cada país.

Mis opiniones no quieren inmiscuirse en la politiquería irracional sino en el ejercicio libre de la política entendida como la búsqueda del bien común sin intereses personales. Por ello, deseo unirme a la demás voces que opinan en uno u otro sentido.

Dos ideas previas:

1. Jn 8, 1-11 trae el caso de la mujer sorprendida en adulterio y que los judíos, sin duda fariseos aquellos, deseaban aplicarle todo el peso de la ley: lapidarla!.

2. En la sociedad colombiana de los 80’s y 90’s, en el auge del narcotráfico, muchos miembros “prestantes” de la sociedad se involucraron, directa o indirectamente, en el mismo ambiente y obtuvieron sus buenos réditos; sin embargo, todo quedó en silencio y, aunque las leyes existían, prescribieron dichos delitos.

Es cierto y necesario que se debe buscar justicia, de lo contario se caería en la anarquía ante la falta de leyes, sin embargo en nuestro país abundan las leyes, unas muy insulsas y otras muy importantes, lo curioso es que las “buenas leyes” no son aplicadas y el pueblo se siente huérfano de aplicación de justicia. Una cosa es que una mamá robe comida para sus hijos y otra muy diferente que el gobernante de turno se embolsille el dinero del erario público y lo reparta entre sus amigotes. No se puede juzgar con la misma severidad dichos actos…y sin embargo se juzga severamente el primer caso y el segundo….pues….. De allí que, en nuestro país donde abundan los leguleyos, se busca aplicar “todo el peso de la ley” a unos y a otros regalarles blanqueador para que sus “Hojas de vida” sean pulcras como la nieve.

He visto cómo los partidos de Derecha señalan a los de izquierda de haber destruido la Capital y todo lo que tocan y, por su parte, he visto cómo los de izquierda señalan a los de derecha de haber destruido al país; desafortunadamente todos tienen razón, unos y otros han saqueado las arcas del Estado y se han apropiado de recursos que eran para la inversión social y el beneficio de los más desfavorecidos; unos y otros han causado daño al país y los siguen causando; unos y otros son dañinos a la sociedad, unos y otros destruyen en vez de construir; unos y otros buscan embaucar a los electores quienes, por no investigar, dejan que otros elijan en su nombre o venden su voto al mejor postor. Me pregunto si la politiquería dejara de ser un negocio, ¿existiría la misma cantidad de candidatos peleándose ser elegidos? mmmmmmm

Es probable que el proceso de paz adelantado con las FARC no haya sido el esperado por muchos, pero es el mejor logrado en 50 años de guerra que ha permitido que muchos colombianos puedan ir a conocer parte de la geografía en donde nadie podía ingresar; muchas comunidades empiecen a recibir ayudas del Estado y se vea el progreso; para muchas personas (y familias completas) es la esperanza de saber dónde quedaron los restos de sus familiares desaparecidos y poder realizar su proceso de duelo, etc. Si bien, gran parte de la sociedad no quiere a las FARC (y con razón), para otros muchos lo mismo sienten hacia el Estado que los abandonó por décadas; ¿cómo culpar a un niño que fue reclutado y sólo conoció esa vida porque el Estado nunca estuvo presente?.

Se pierde la esperanza y la confianza en un país donde el servicio no aparece, ni se cumplen bien las responsabilidades y las funciones por las que se recibe un sueldo, sino que se busca siempre contratar personas inexpertas, saquear los bienes de todos, buscar beneficios personales, aprobar leyes que sólo beneficien a ciertos grupos (incluyendo a los mismos que generan las leyes) en contra del pueblo que necesita sentirse protegido por sus leyes y sus gobernantes.

Hoy día, muchas voces en la sociedad piden que la JEP sea desmantelada (y si existen dudas sobre la pulcritud de sus actos deben llevarse a juicio a los responsables), pero ¿la intención que se desmantele la JEP y lleven a la cárcel a quienes cometieron delitos graves en las FARC obedece a una búsqueda sincera de justicia o a una venganza solapada? Este país que se jacta de ser muy cristiano (en toda la amplitud de la palabra) debería poner a funcionar los principios del Maestro y aplicar lo que pedimos de Él: Misericordia. Me preocupa que muchos llamados cristianos, que predican Misericordia, sean quienes, por todos los medios, motivan a que haya venganza. Acaso ¿no se dan cuenta que están hablando de algo y viviendo otra cosa?. La JEP, dentro de un acuerdo de Estado, no puede estar al arbitrio de unos que viven de la guerra pero no la han experimentado, en contra de la mayoría del pueblo que visto cómo sus sueños se han resquebrajado.

Me gustaría saber en qué parte el Maestro de Nazaretn enseñó la venganza como manera de solucionar las situaciones de las sociedades. El Papa Francisco, en la Audiencia General del miércoles 24 de abril de 2019, afirmaba: “En la vida no todo se resuelve con la justicia, es necesario el amor, por eso Jesús introduce en las relaciones humanas la fuerza del perdón, para que podamos amar «más allá de lo necesario» y no permitir a la venganza del mal propagarse hasta asfixiar al mundo entero”.

Todos los colombianos, de una manera o de otra, hemos experimentado la guerra y la violencia, pero ¿para qué continuar viviendo en ella si podemos pasar la hoja? ¿Qué gana alguien que perdió a su familiar en la violencia con que el verdugo sea encarcelado? ¿Acaso no cree que se mueve una venganza camuflada allí? Muchos militares que son acusados por diferentes delitos relacionados, están interesados en que la JEP continúe, además porque fueron ellos quienes “pusieron el pecho a las balas” mientras quienes ostentaban el poder dirigían desde oficinas blindadas en Bogotá. ¿Quién pierde con un recrudecimiento de la guerra? El mismo pueblo que la ha sufrido siempre!.

He podido experimentar muchas caras de la violencia en Colombia, he podido adentrarme al dolor de familias completas porque este grupo o aquél destruyó su paz, su ambiente y robó sus bienes; he podido conocer cómo muchos ciudadanos, cobijados en la violencia, han sembrado miedo, apoyando a éste o aquél grupo ilegal, se han apropiado de los recursos de quienes fueron desplazados y hoy se esconden, rogando a Dios que la ley les proteja. Es importante que tengan la valentía, así como la tuvieron para destruir, ahora para pedir perdón. La Ley les está dando una nueva oportunidad, pidan perdón a sus víctimas; pero no abusen de la misma Ley, porque del hombre podrán esconderse pero jamás del tribunal de Dios.

Como psicólogo, filósofo y teólogo sé que sólo el perdón puede liberar, la venganza esclaviza porque luego te das cuenta que, a pesar del castigo hacia el victimario, nunca recuperaste la anhelada paz porque terminaste actuando igual o peor que aquel. El perdón no debes darlo por bien de quien te causó la ofensa, sino por tu propio bienestar, porque tú necesitas vivir en paz, porque mereces estar bien y no continuar llevando cargas que te esclavizan y destruyen: Mereces ser libre!.

El perdón surge de la Misericordia. No es hora de ponerte a pensar en “quién o quiénes están siendo beneficiados” es hora de que actúes con Misericordia, si te llamas cristiano no es una petición, es una exigencia del Maestro.

Ojalá mis palabras sirvan para que desarmemos el corazón y la mente y en estos días, cuando la Iglesia Católica se prepara para la Fiesta de la Divina Misericordia, seamos capaces, como sociedad cristiana, de actuar con corazón misericordioso y continuar construyendo la paz que todos anhelamos y nos merecemos, no la paz que se construye a la fuerza porque ella sólo trae violencia.

"Vayan y aprendan qué significa Misericordia quiero y no sacrificios(Cfr. Mt 9, 13)

Nota final: A ti que estás recibiendo Misericordia de los colombianos a pesar de tus fechorías, por favor NO ABUSES DE ELLA pues si no la aprovechas, vendrá la aplicación de la justicia y no podrás excusarte ya que  desaprovechaste la oportunidad. De la Misericordia no se puede abusar! El infierno consiste en saber que la Misericordia me fue dada pero abusé y me burlé de ella.

Leonel GRIMALDO SALAZAR
Psicólogo, Filósofo y Teólogo
Cel. + 57 310 331 9621     
https://linktr.ee/leonelgrimaldosalazar

sábado, 30 de marzo de 2019

Perdono pero no olvido!


Un mirada desde la relación entre Psicología y Espiritualidad!


En estos días ha venido a mi memoria una frase que es utilizada por muchos predicadores a la hora de hacer una exhortación en torno al perdón, y, quienes, en medio del fragor de la predicación, afirman que si alguien asevera que “perdona pero no olvida” es una señal inequívoca de que no ha perdonado aún.

Hay que tener en cuenta que en esta frase se encierran dos realidades que mantienen amplia diferencia; por una parte está el perdón que es definido por algunos como una decisión, como una virtud o como un valor y, por el otro lado, está el olvido que es algo relacionado a la memoria.

¿Se puede perdonar sin olvidar? O ¿Para afirmar que se ha perdonado se debe haber olvidado?


Jorge y María están casados desde hace 10 años; tienen 3 bellos hijos quienes son el motor de dicha relación matrimonial. Desde hace dos años empezaron a surgir dificultades cuando María conoció que Jorge había tenido un hijo antes de su matrimonio de quien nunca había hablado. Esto llevó a que María se sintiera muy herida y engañada por su esposo.

Poco a poco la conducta de Jorge fue cambiando, pues ahora llegaba a su casa pasado de tragos y con comportamientos violentos hacia su esposa a quien no sólo llegó a gritar sino, incluso, a golpear; la relación se fue resintiendo pues, unido a la desconfianza inicial, ahora María se sentía amenazada por su esposo y el ambiente no era sano para la crianza de los niños.

Hace un año María le exigió a Jorge que, de no haber cambios, debían separarse; Jorge prefirió irse de su casa; hace un par de meses María entabló una demanda de divorcio pues quiere legalmente finalizar su relación conyugal dado que ya no se siente segura con su esposo y para los niños, esta situación de violencia, no es un buen ejemplo.

Hoy día, están envueltos en una serie de disputas por “cuentos que van y vienen” de una parte y de otra con acusaciones mutuas. Esta separación se ha convertido en un “infierno” para María y Jorge y las luchas constantes por los hijos quienes han quedado en medio de las disputas de sus padres; la situación ha llegado al punto de que el juez les exigió que iniciaran una terapia familiar con un especialista en el tema, porque debían realizar un proceso de perdón por el bien de cada uno como pareja y por el bien de los tres (3) niños.


En este punto, y en consecuencia a la frase inicial, pregunto ¿qué se debe olvidar en este caso?: ¿Los niños?, ¿el matrimonio?, ¿las razones por las cuales el matrimonio se está destruyendo? Porque si la respuesta es que algunas de las anteriores variables no se pueden (o no se deben olvidar) entonces la exigencia de “olvidar para demostrar el verdadero perdón” se cae por su peso.

Y, es que teniendo en cuenta que las dos realidades “perdón” y “olvido” son distintas, se puede perdonar sin haber olvidado; entonces ¿en qué consiste el perdón?. Es importante tener en cuenta que el perdón ocurre sólo cuando quien lo brinda o lo otorga, haciendo uso de todos los recursos con que cuenta (espirituales, emocionales, psicológicos, etc.), decide no continuar “cargando” el peso del dolor y la ofensa recibida; este acto lleva a que el ofendido comience un proceso de sanación y sea capaz de recordar la situación sin volver a sentir el odio o la ira que experimentó en el momento de la ofensa, esta sanación lleva a que el ofendido haya sido capaz de liberarse del dolor y la rabia que nacieron en el momento de la ofensa. En este caso particular ¿se puede olvidar? No! Y probablemente en ningún otro caso, pero lo que sí se puede lograr es recordar las circunstancias sin sentir nuevamente las mismas emociones, sino como algo que es parte de la historia personal y, que aunque haya dejado sus cicatrices, se ha optado por seguir adelante sin continuar llevando la carga emocional.

Cuando alguien experimenta rabia u odio como respuesta a una ofensa ¿es libre? Claro que esa persona es libre de expresarse de la manera que lo hace, sin embargo ese odio se convierte en su amo, por lo tanto esa libertad que dice tener lo esclaviza y lleva a que su cerebro refuerce el recuerdo, no tanto de la ofensa cometida sino, del “ego herido” y se empieza a buscar justicia, que, en ocasiones, no es otra cosa que venganza disfrazada. 

Coloco un nuevo ejemplo: Si alguien asesinó a una persona muy querida para mí, estoy en el derecho de exigir justicia, “que le apliquen todo el peso de la ley”, o puedo decidir “dejar en manos de Dios y la justicia” lo que sigue. Si me “enfrasco” en que el asesino debe pagar hasta el último minuto el daño causado, ¿crees que actúo como cristiano? (Cfr. Mt 18, 21-35). La propuesta de Jesús en los evangelios es una propuesta de libertad, no de esclavitud. Cuando me encierro y mantengo abiertas las heridas que producen las ofensas, termino siendo esclavo de ellas; cuando concedo el perdón (sea solicitado o no), me libero de dichas emociones y, aunque siga recordando, éstas no harán presencia en mí de la misma manera. No es algo mágico de decir “yo te perdono” e inmediatamente todas las emociones se van, es algo lento, de constancia, pero es algo que lleva a experimentar la vida, la salud, la paz… la libertad!.

En conclusión, no es cierto que sólo se perdona cuando se olvida, pues son dos realidades diferentes; el perdón hace parte de la libertad humana y el olvido es una función de la memoria que podría darse o porque algo no fue tan importante como para dejar su impronta en ella o porque sufrió un accidente y una parte del cerebro fue afectado generando una pérdida parcial o total del recuerdo como tal.

De manera práctica, si hoy recuerdas una ofensa y deseas liberarte del dolor producido, empieza a expresar “NN, yo, te perdono”, tantas veces como sea necesario y te darás cuenta que, aunque veas las cicatrices causadas, ya empezarás a liberarte de lo que te esclaviza. Ya conoces el camino que has recorrido llevando a cuestas la carga de tus dolencias, ahora date la oportunidad de permitirte experimentar algo nuevo: la libertad que produce el perdón. De ti depende!


NOTA: Si eres cristiano te sugiero que lo veas desde la Misericordia de Dios por ti, pues no podrías llamarte cristiano (en todo el sentido amplio del término) si buscas venganza disfrazada de justicia.



Leonel GRIMALDO SALAZAR
Psicólogo, Filósofo y Teólogo
Cel. (+57) 310 331 9621

lunes, 11 de febrero de 2019

TE QUIERO VIV@

TE QUIERO VIV@

Los últimos días, Colombia se ha visto estremecida por las imágenes de una madre lanzándose al vacío, desde un puente, con su hijo. Y, aunque no es un caso aislado, deseo unirme a las múltiples voces que han compartido sus opiniones y/o mensajes en torno al tema. Y deseo hacerlo desde varias vertientes:

Desde la Filosofía: La Filosofía ha tenido varios movimientos a lo largo de su historia, siendo el cambio más marcado el paso del teocentrismo medieval al racionalismo moderno; pero luego surge el existencialismo como una reacción al vacío generado al creer que todas las respuestas del hombre estaban en la razón.

Así, algunos filósofos, alejados de la figura de Dios, se centran en el pesimismo. Por un lado Fiódor Dostoyevski muestra la imagen de un mundo carente de valores en donde la gente sólo puede decidir según su conciencia, que, a su vez, ha sido formada en esa carencia axiomática; por otro, Sôren Kierkegard consideró que el ser debía encontrar una verdad por la que se pueda vivir o morir, pero cuando se carece de ésta se pierde la paz; una angustia, que para Martin Heidegger es el resultado del abandono en el que se encuentra el hombre (varón y mujer). En ese mismo sentido aparece Jean Paul Sartre que se centra en la nada existencial. Y, José Ortega y Gasset, fortalece todo ello afirmando que “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Aunque existen existencialistas positivos como Gabriel Marcel, que centra su reflexión en el personalismo como canal para llegar a los otros y a Dios. Pero cuando una persona termina con su vida, incluso esta visión de persona está oscurecida a sus ojos.


Desde la Teología: Considerar que el ser humano es criatura de Dios, es Hijo del Creador, es normal para un pueblo educado dentro de la cultura cristiana. Pero no sólo basta con saberlo sino, especialmente, con saberse Hijo, no debe ser algo meramente teórico sino práctico; no basta con saber que Dios está ahí, sino con sentirlo especialmente cuando las cosas no salen como deseamos.

La frase muy conocida en Colombia de “el país del Sagrado Corazón” es utilizada para afirmar que muestro pueblo, que se jacta de ser cristiano, no vive tales enseñanzas, de lo contrario situaciones como la corrupción o el delito (sea cual sea) no existirían porque las enseñanzas de Jesús de Nazaret nunca incitan a ello.

Cuando una persona se sabe Hija de Dios, amada por el Creador, tiene recursos infinitos para enfrentar las situaciones que le aquejan en su vida; o ¿cómo comprender a una madre que vio ultimar a sus hijos pueda aferrarse a la vida y continuar? Sólo se puede comprender desde una experiencia viva de Dios le infunde la gracia del Perdón.

Hoy se habla mucho de la relativización de los valores y de cómo la vida se ha centrado en otro tipo de “riquezas” distintas a Dios, riquezas que conducen al vacío existencial. Cuando me alejo de Dios le doy la posibilidad al mal que actúe en mí, recuerda que el mal se fortalece en la oscuridad que produce el alejamiento de Dios.


Desde la Psicología: La psicología nos ofrece la reflexión sobre situaciones como la depresión, la angustia y el vacío. Es fácil asumir el papel de juez ante una situación similar y que alguien afirme “yo nunca haré algo así”, pero te has preguntado ¿Qué habría sucedido si hubieras estado en su lugar? ¿Si te hubieras sentido abanadonad@ por todo y por todos? ¿Si hubieras carecido de una formación en el manejo de la frustración? ¿Si en tu hogar te hicieron todo y no te exigieron que aprendieras a hacerlo? No todos los seres humanos tenemos los mismos recursos para superar las dificultades, en muchas personas el nivel de resiliencia es bajo y si unido a ello se tiene un desequilibrio médico que conduzca a una mayor o menor producción de adrenalina, dopamina, serotonina y/o noradrenalina con sus consecuencias, se haría más difícil emitir un rápido juicio.

Así, es fácil juzgar pero qué difícil es ponerse en los zapatos de quien atenta o ha pensado en atentar contra su vida.

Una persona que atenta contra su vida no está médicamente bien, además de la presencia de vacíos existenciales que hacen que todo se vea oscuro y se aferre a que la única solución posible sea esa.

Una vez conocí el caso de alguien que por un ruptura amorosa terminó atentando contra su vida y el papá, en medio de su angustia religiosa, me preguntó: ¿mi hijo se salvaría?. Obviamente no era una respuesta que yo pudiera darle, porque eso sólo compete a Dios, pero de lo sí estaba seguro, era que ese hijo, si hubiera podido ver el panorama más amplio se habría dado cuenta que la solución estaba muy cerca y no era la de quitarse la vida.

Muchos años después conocí el caso de alguien, con una formación humanista y espiritual muy fuerte, además era alguien que contaba con un grupo de contactos muy amplio, reconocido y tenido en cuenta; pero llegó un momento en que no sólo pensó en destruir su vida sino que, incluso, lo planeó en modo, tiempo y lugar; todo era oscuro, sus “amistades” se alejaron de él, algunos le escribían sólo para atormentarlo y juzgarle, pero nadie para ofrecerle una solución a lo que en ese momento le aquejaba, además había aprendido que la vida sólo se podía mover entre dos colores Blanco o negro, o las cosas eran buenas o malas, o “se hacían bien o no se hacían”; pero ¿sabe por qué no lo cometió? Porque en el último momento fue capaz de postrarse y decirle a Dios que tomara su vida.. y al entregarle TODO a Dios, desde el fondo de su ser, empezó una luz a emerger; por ello, en su último libro, ¿Es Dios un débil? ¡Sí, lo es, dice que “Cuando la única salida que yo veía posible era el suic…, Dios me respondió, no de la manera como yo quería, sino de la forma como Él sabía que yo necesitaba” …Esa persona soy YO!

Ten en cuenta que la formación influye en la manera como enfrentamos la vida. Si he sido formado desde mi hogar para el manejo de la frustración, si he sido formado en que las soluciones a las diferentes que la vida nos plantea tienen muchas maneras de solucionarlos y no sólo en blanco y negro (bueno o malo), si he aprendido a centrarme más en la solución que en el problema; igualmente, debo aprender a conocerme y darme cuenta si sufro o he sufrido de angustia existencial, si los pensamientos negativos y/o destructivos ocupan gran parte de mi tiempo, si me siento o me he sentido abandonado, incluso, por aquellos a los que considero amigos. Aprende a buscar ayuda a tiempo, no dejes que las frustraciones y decepciones de la vida se compriman como “una olla a presión”, busca darle solución a cada situación y no dejarla para después, ten en cuenta que, aunque la solución está en ti, puede haber alguien a tu alrededor dispuesto a ayudarte, pero si no buscas ayuda, ¿cómo quieres hallarla?. Te presente que situaciones como éstas pueden estar muy cerca, no deseches las preocupaciones de quien te rodea, pues mientras su caso para ti puede ser una bobada para quien la padece puede ser lo peor del mundo.

Recuerda que la salud mental es muy importante, que no basta con pensar en otra cosa, pensar positivo o recurrir al alcohol, la droga o al sexo desenfrenado para olvidar y salir de la situación; se debe buscar ayuda profesional a tiempo. ¿Crees que es un gasto invertir en tu salud mental? Pues continúa viviendo con tu insomnio, estrés, gastritis, úlcera, angustia, pensamientos destructivos, depresión, ansiedad, etc. y ojalá sumes… es posible que te des cuenta que la inversión en tu salud mental es vital para tu bienestar!.


Finalmente, recuerda que tú puedes hacer mucho, tanto si quien necesita son otros o eres tú mismo!.  Si crees que te puedo ayudar, no dudes en contactarme!

Leonel GRIMALDO SALAZAR
Psicólogo, Filósofo y Teólogo
Cel. (+57) 310 331 9621


martes, 29 de enero de 2019

El Reto del amor

El Reto del amor

De muchas maneras y en muchos espacios se habla del “amor”, cada quien lo comprende de la manera que prefiere, sin embargo acá se comprenderá por amor “la capacidad de dar al otro sin esperar nada a cambio”.

Con frecuencia, cuando tenemos alguna dificultad, nos envolvemos y sólo hablamos a los demás de nuestra situación, creemos que la situación que nos aqueja es “lo más grave que existe”, olvidando que los demás también tienen situaciones qué solucionar. ¿Qué sucedería si nos abriéramos un poco a las necesidades del otro? ¿si no nos enfocamos sólo en nuestras dificultades?.



En este orden de ideas, quiero plantear un reto: El reto del amor. ¿En qué consiste?: que durante una hora (para comenzar), - pero luego podrá ser por espacios de tiempo mayores (días, semanas, meses, etc.) -, quien desee asumir dicho “Reto”, se va a comprometer a sólo pensar, sentir, hablar y actuar con y desde el amor.

Tú puedes elegir con quién lo asumirás, en qué orden y durante cuánto tiempo, pero te ofrezco aquí algunas sugerencias.

1. Comienza por ti mism@. Es conocido el adagio de que “nadie da de lo que no tiene” y si tú mism@ no te amas, ¿cómo crees que puedes amar a otros?.

Pero alguien puede afirmar: yo me amo a mí mismo@, ¿cómo no hacerlo?. Pues aunque sería lo más indicado, muchas veces no nos amamos a nosotros mismos, por ejemplo:
  • Cuando te refieres a ti mism@ con palabras destructivas (Ej. Soy un bruto, soy una pelota, soy un pendej…., etc.).
  • Cuando no te felicitas por tus logros sino que te “das palo” por tus errores.
  • Cuando no eres capaz de perdonarte sino que continuas juzgándote sin cesar.
  • Cuando no te das tiempo para descansar por estar “demasiado ocupad@”.
  • Cuando no te cuidas en tu alimentación, consumes licor o cualquier sustancia psicoactiva, no practicas ejercicio, no compartes con los demás, no te preocupas por aprender algo nuevo cada día, etc.
Te has preguntado ¿cómo cambiaría tu vida si te trataras con más consideración y te dieras el permiso de equivocarte?. Además, dado que hemos aprendido que “amarme a mí mism@ es señal de egoísmo”, debes aprender a diferenciar qué es egoísmo y qué es amor por ti mism@. Recuerda “si no te amas a ti mism@, ¿cómo quieres amar a otros?”. 

2. Tus seres queridos. En muchas ocasiones creemos que “estar ahí” es signo de amor y terminamos ofendiendo y agrediendo a quienes comparten nuestro diario vivir y quienes más nos aman: comparte con tus hij@s y con tu pareja, escúchalos, diles cuánto los amas, etc. Muchos tuvimos padres que sabíamos que nos amaban pero nunca nos lo dijeron. Hoy día, cuánta falta hace que los padres le digan a sus hij@s cuánto le aman!.

3. Tus compañeros de estudio/trabajo. Bien sabemos que con los compañeros de estudio o trabajo pasamos más tiempo que ni con nuestras propias familias. ¿Cómo cambiaría la relación con tu compañer@ que te cae mal? ¿Cómo sería la vivencia en tu trabajo si las relaciones mejoran por lo que tú aportarás? ¿Qué sucedería si te alejas de los chismes y murmuraciones contra tus compañer@s?, etc.

4. Los demás. Ahí puedes ir agregando a quien quieras. Lo importante es abrir el círculo y no quedarse en el primero; cuando vas abriendo el círculo te darás cuenta de algo mayor: que todos necesitamos amor.

Es muy importante que vayas llevando registro de las personas y los tiempos que vas eligiendo. Por ejemplo: si esta primera semana voy a trabajar conmigo una hora al día, lo registro, y así sucesivamente.

En mi último Libro ¿Es Dios un débil? ¡Sí,lo es!, no sólo se plantea la realidad del amor que Dios tiene por ti (y por mí) sino también ¿cómo puedo yo compartir dicho amor con los demás?.

Finalmente recuerda que el amor es la mayor medicina y que tú y quienes te rodean necesitan un poco de amor, empieza a darlo…TE RETO.

Nota:
Si estás interesad@ en embarcarte en este reto, me gustaría saberlo…así podemos caminar juntos.

Igualmente, te agradezco si lo comentas acá en mi BLOG y lo compartes con aquellos que crees que pudiera hacerles bien.


Leonel GRIMALDO SALAZAR
Psicólogo, Filósofo y Teólogo
Cel. (+57) 310 331 9621


La psicoterapia y la espiritualidad

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